Monday, October 06, 2014

OCULTO VACÏO.

OCULTO VACÍO.



















 

Un poema de José Manuel Vara.
Colaboración de Noelia Palma como fotógrafa.






Oculto vacío

La bañera escupe sangre hacia dentro,
siempre lo hizo;
de alguna manera aquella escena,
que ahora reproduzco hasta el más mínimo detalle,
forma parte del tejido neuronal de mi memoria;

Hoy me dispongo a regresar al trauma uterino,
hoy debo sumergirme de nuevo
en el líquido amniótico,
hoy quiero volver a experimentar lo que se siente
en el interior de la placenta,
hoy quiero encontrarme conmigo misma
o perder definitivamente la cordura.

Todas mis performance se basan en viejos traumas
anclados en lugares oscuros de mi cerebro,
silenciosos como oscuros pasajeros
de lagunas estigias particulares;

Conozco a la perfección cada centímetro cuadrado
de mi cuarto de baño,
con ese telón de fondo sensitivo que es el olor a humedad,
rancio como las traicioneras puñaladas de mil fracasos;

Cuento mentalmente cada ojo de cerdo
ensartado en el palo,
ritual fisiomecánico que responde a pulsiones internas
que me llevan a extremar el concepto de oralidad,
a destruir todos los conceptos aprendidos
desde pequeña;

Necesito experimentar algo similar a la repulsión,
notar el vómito fluyendo desde lo más íntimo de mí
después del acto cotidiano de la masticación
de algo ajeno a nuestros hábitos culturales:
masticación vómito, masticación vómito,
apreciando el sabor agridulce de la bilis
con hedor a dioses apestados y cosas muertas;

El peluche siempre estuvo allí,
jugando cruelmente a practicar regresiones de mi yo
a partes oscuras y violentas de mi niñez,
es por ello que planeé asesinarlo.

Asesinar a mi peluche predilecto
se convirtió en un acto obsesivo compulsivo
donde planificaba hasta el extremo el más mínimo detalle
de cómo se realizaría tal carnicería bizarra,
el peluche devorador de risas infantiles
con el ansia desbocada de un asesino en serie
días previos a su primer crimen;

El peluche del amor odio,
el peluche que quería masticar,
engullir,
tragar,
trozo a trozo,
pelo a pelo,
bocado a bocado
hasta ahogarme en él
obstruyendo mis vías respiratorias
en una apnea violenta,
escapando,
huyendo de una realidad hecha jirones,
cosidos de nuevo por modista ciega
aquejada de tuberculosis espiritual;

Me hundo con él en el agua turbia de la bañera,
con su textura malsana acariciando mi piel desnuda,
me hubiera gustado que alguien entrara de repente
y me hubiera follado allí mismo,
en el fondo abisal de mi infancia
y que me hubiera incrustado el peluche en mi vagina
mientras su polla se me atragantaba
en la garganta
y, luego, al final, me daría la vuelta como despojo humano,
y mientras el agua inundaba mi boca y mis fosas nasales
su miembro erecto navegaría por las entrañas de mi recto,
buscando, quizá, un oasis cuajado de excrementos;
y luego la nada,
el vacío,
el ahogamiento definitivo
mientras azotaba mis nalgas
con correa de padre violento,
castigándome por haber sido mala,
una niña muy mala
y luego me quedaba sola,
perdida en un mar minúsculo
de agua helada,
entre mi propia sangre, mi propia mierda
y filamentos amorfos
de semen coagulado adherido a mi piel,
a mi oscuridad,
a mi negación,
a mi abismo personal de locura contenida,
a mi realidad absurda,
a mi peluche asesinado con cuchillo de cocina
oxidado,
como los recuerdos de los amantes que nunca fueron
nada sincero,
sólo usureros emocionales
que me hicieron mutar en marioneta catatónica,
adicta al odio y a la metanfetamina,
y a la marihuana, y al alcohol en noches agrias
de bilis y rabia,
y a la ketamina,
y a la cocaína,
y al cristal cuando me apetecía visionar colores imposibles
dentro de uno de mis tantos cerebros paralelos
y a escapadas neuronales por el DF
en noches donde los demonios andaban sueltos
copulando con mentes-vagina
en trastiendas de luz mortecina
y olor a pescado en descomposición,
y a todo tipo de sustancias
que supusieran subir un peldaño más
en la escalera de la autodestrucción
así era yo desnuda ante la bañera,
la vieja bañera que escupía sangre hacia dentro,
como si tuviera el don de la menstruación,
menstruación dolorosa y vengativa,
como poso ranció de amantes asesinados
por sueños mutilados de pasión enrarecida;

Y me fascina mi propia imagen,
ensangrentada,
mirándome desde el espejo que filmo inconscientemente
con la cámara de vídeo digital que sostengo en la mano
me miro,
me analizo,
me observo,
y me doy cuenta de que algo anda mal
dentro de mi cabeza.
Enfoco al suelo:
sangre desparramada
sobre mis pies desnudos,
y tomo conciencia de que hoy aún no he follado;

Muchas horas pensando en esto: pelo mojado
y olor a humedad enganchado en el cuello,
silencio abisal,
un peluche flotando muerto en la bañera,
la imagen estática de un niño llorando,
quizá mi propio hermano o yo misma vestida
con ropas de niño,
entonces y sólo entonces decido cerrar los ojos
y hacer un desesperado fundido en negro
mientras dejo que la cámara siga grabando























 Neurótika Books 2014
Vara/Palma

video;

http://youtu.be/H43ENRBVHwI

 

OCULTO VACÍO. Underground Shortfilm.
Texto: Vara
Visuales y voz en off: Noelia Palma
Música: Sergi Puertas
Concepto: Óptika Orgánika

(gracias a Begoña Grande por la inspiración)

Wednesday, September 10, 2014

MI BESTIA INTERIOR.



Mi bestia interior
(Un poema original de J.M.Vara)

Intérprete; Enery Ordoñez
Música: Sergi Puertas
Idea original: Manel Cronenberg

Filmado y Editado por Óptika Orgánika
 





















Son las 12: 22 minutos de la madrugada.
Una fría madrugada donde la luna llena no tiene ningún sentido.
Nunca me gustó.
Nunca me gustaron las fantasías de góticos mediocres.
Yo soy algo más.
Yo era algo más.
Veo los minutos y segundos pasar lentamente.
El tiempo ha dejado de tener sentido.
Quiero disfrutar de mis últimos minutos antes de partir.
Sé que la idea es absurda, pero sólo porque nadie lo ha hecho antes… nada más.
Siempre me gustaron los cuchillos.
He fantaseado con su filo penetrando en mi carne.
Mi carne sucia.

Mi profundidad.
Mi vicio.
Mi perdición y mi negrura.
El sexo con hombres siempre me repugnó.
Ya hablé con psicólogos.
No sirvió de nada.
Mi padrastro me jodió la vida y me arrastró al lado oscuro de mi cerebro.

Tuve un cerdo como guía a las pesadillas, a los claroscuros del alma.
A la noche de la vida.

Quiero disfrutar de mis últimos minutos antes de partir.
Irme para dejar de sufrir.
Para dejar de desgarrarme por dentro.
De lacerarme el alma.
Quiero dejar de sufrir.

Son las 12: 40 de la madrugada.
Pienso en él a veces.
Veo su mirada.
Sus manos sobre mi cuerpo.
Atada, como tantas veces.
Amordazada.
Callando mis gritos.
Mis gritos mudos de rabia.
Sus manos apretando mis pechos.
Apretando.
Hiriendo.

Manos de hijo de puta.
Manos violentas.
Golpes en la cara.


Veo los minutos y los segundos corriendo sin prisa por la esfera del reloj.
Espero decidirme para matar ese cuerpo que tanto odio y tan frágil
como los huesos de un recién nacido…
Quiero matarlo y condenarlo a ese vacío sin gloria,
Pero los recuerdos me persiguen egoístas hasta estos últimos momentos…


Su voz.
“No te dolerá”, “no te dolerá, bonita”, “bonita”….
Su polla dentro de mí.
Su polla.
Su cerebro penetrando en los laberintos de mis intestinos.
Mierda, cabrón.
Mierda, cabrón.
Sólo hay mierda y rabia.
Mierda y rabia.

Pienso en esos recuerdos.
Esos recuerdos que quedarán para siempre en mi memoria.
Recuerdos que me hacían sentir culpable por desearlos.
Por excitarme con ese pensamiento.
Con el de la violencia.
La suya.
Excitarme.

Su sexo aplastándose contra mi cuerpo.
Sus jadeos en mi nuca.
Culpable.
Culpable.
“Niña mala”.
Esos recuerdos…
…los fantasmas de los recuerdos vendrán a por mí.
Soy culpable.

Miro por la ventana.
Esperando algo.
No sé muy bien qué.
Veo la noche.
La noche que quiere tragarme y tengo ganas de llorar
y de que las lágrimas me dejen ciega,
Ciega de recuerdos y seca por dentro.
Lloro para crear una tormenta que disfrace mis recuerdos.
Su aliento.
Sus manos.
Su piel.
Su deseo.
Lloro.
Y lloro porque vuelvo a ser consciente de todos y cada uno de mis recuerdos,
siento todo y no siento nada.

Sé que todo era una mentira asquerosa que me hace sentirme patética…

Patética.
Lo soy.
Por eso mi alma me ha hecho un favor y ha decidido ser libre de este cuerpo patético,
de este cuerpo que ya está descompuesto
y que está empezando a infectar a mis sentimientos…
los que me dicen que una vez me quisieron…
Patética…
lo soy.
Estoy sentada mirando las velas.
Esperando todo y esperando nada.
Luego me meteré dentro de la bañera con el cuchillo.
El cuchillo que quiero que me ame.
Que desgarre mis entrañas.
Soy culpable.
Culpable.
Patética.
Las moscas yacerán sobre mi cuerpo cuando todo esto pase.
Luego, vendrán las lágrimas.
Unas serán sinceras, pero la mayoría falsas, como mi propia vida.
Las lágrimas caerán sobre el regazo de mi cuerpo frío y pasará el tiempo.
Luego, lo olvidarán y lo dejarán pudrirse en un sucio y oscuro hueco,

un hueco sin flores.
Pero mi alma será libre viendo los minutos y los segundos pasar.
Mi alma.
Aún creo en ella.
Sí, lo sé.
Soy patética.
Patética.
Lo soy.


















Sergi Puertas.











Manel Cronenberg

MI BESTIA INTERIOR. Óptika Orgánika FILMS.

video