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Wednesday, February 29, 2012

Dancing Barefoot , de Adriana Bañares.

Dancing Barefoot
Adriana Bañares


Francesca Woodman, fotógrafa

 "A todos nosotros, de alguna manera, nos ha poseído
el espíritu de Francesca Woodman"
J.M.Vara



nuestros zapatos se han quedado en casa

con la lluvia



nuestros zapatos se han quedado en casa

en el desierto

y en las baldosas secas de un tiempo

árido

que no cupo en nuestras manos.



nuestros pasos parecen firmes

(pero nos tambaleamos)



caminamos tan solas

a pesar de todo

porque

todo este camino rutinario

es parte

de una huida

que escribimos con palabras minúsculas

y esperas en el frío.





la tierra se cubre de blanco. es un luto diferente al nuestro / nuestro luto de tela de lija negra sobre nuestros cuerpos helados

estas pieles frágiles que evitan el roce

estas pieles viudas de sí

que se corrompen hasta el deshielo



mientras bailan descalzas sobre la nieve.



Adriana Bañares, escritora


Thursday, January 05, 2012

PUTA BIPOLAR.


PUTA BIPOLAR

Adriana Bañares Camacho
crítica cítrica

 
Tengo millones de personalidades que se cruzan, que se alían contra mí. Tengo una camada de pequeños bichejos amarillos que se aferran a mis uñas y me sacan la piel que hay debajo de mis huellas dactilares. Tengo muchísimos defectos que rebotan contra el espejo del baño y un rímel barato que se corre cuando hace frío.
Así, literalmente.
Tengo un librito en blanco donde escribo mentiras para arruinar mi vida. Tengo una botella de plástico abollada y a punto de caer sobre mis pies. Tengo un libro en negro donde disimulo ser una prostituta despeinada. A veces sólo quisiera tener las medias rotas.
It’s all over but the crying, dijeron Garbage.
Estoy bastante harta de los prejuicios que se me están metiendo a rosca por detrás del cuello, un poco más debajo de la nuca. Tengo una lata de cerveza mirándome con cara de pena. Y no sé qué hacer…. No sé qué hacer con todos los pensamientos que se amontonan en mi cabeza y no puedo expresar… ¡Nadie me advirtió de lo difícil que sería hablar!
Porque aunque no lo sepas, soy esa niña pequeña que cada noche es acosada por el gigante verde, pero no… No es el del maíz, es un monstruo enorme que me quiere rasgar las encías con un cuchillo de sierra. Y no lo puedo evitar, ¡me gusta tanto el sabor de la sangre entre mis dientes! Ya os dije que soy una puta gótica muerta de hambre.
Y sigo atada a este cordel rosa que me aprisiona la garganta, aunque el destino decidiera que no debería morir ahogada. Tod­avía lo puedo ver, tras las la´grimas: es mi vida a través de un cristal. Desde fuera parece todo más fácil: incluso me veo más delgada y puedo cantar canciones de No Doubt.
Puede que sean, como dijeron Franz Ferdinand, Dardos de placer, que aunque no quiera son clavados contra mí. Es él quien me tiene atada a esta diana y juega a la ruleta rusa con las cucarachas que se apilan contra mis muslos para ver la función.
Me han vuelto loca después de haberme llamado poetisa. Pero es que si soy escritora puedo permitirme estar loca… así, con suerte, igual venda más aunque termine tirada en una cuneta con una sobredosis de heroína
Quién sabe, dijiste cuando vimos a la Pequeña Amy Winehouse: Después de todo, se la ve feliz. ¿O tal vez a quien vimos fue Dita Von Teese? Yo siempre quise impregnarme en alcohol, y tú verme dentro de una copa de Martini.
Pero siempre supimos que lo que en verdad quisimos fue acabar como los protagonistas de Dolls: colgados trágicamente de un árbol en un peñasco nevado.
Llévame atada a ti, bien fuerte, que no me suelte… Que, por alguna extraña razón, quiero pertenecerte.


gracias por la dedicatoria, jefa...
y desde luego que aprecio tu visceralidad emergente...




http://www.editorialorigami.com/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=10&Itemid=64

La involución cítrica


4.5/5 rating (17 votes) Un libro que amalgama prosa y verso, en un desorden cotejado por la postmodernidad, de pop sangrante y veladas cansinas, construido bajo las directrices inmediatas que marca la red, nueva biblioteca de Babilonia, abierta, incontenible. El espectador, que contempla el devenir de las palabras, la mutación de la vida, tránsito perenne entre adolescencia y días grises, camina junto a la autora por las calles encharcadas y bebe apoyado en su misma barra, a unos pocos centímetros, mudo ante el torrente interno que se muestra pleno, arterial, salvaje. (Octavio Gómez Milián).






Monday, October 25, 2010

Palabra de Awixumayita, nuevo libro de Adriana Bañares.




“Cierto regusto a ternura porno"

“Para mí este libro es haber pasado el límite del blog, lanzando el diario y tirando la llave lo más lejos posible. Es un, estoy aquí, soy real, soy esto”.

Adriana Bañares

Hay fotos que hablan de nosotros mismos y ésta en concreto de la aparente fragilidad de una malabarista literaria. Hay fotos que van más allá de la pura imagen estática. En esta foto en concreto una escritora se ofrece semidesnuda en un purgatorio de creatividad. Un purgatorio que se denomina blog, es decir, un universo paralelo personal, único e intransferible. Aquí todo es lícito, y podemos observar tramas anímicas que pueden amamantar monstruos y palabras entrelazadas que pueden convertirnos en un instante en fetichistas emocionales. Así es el blog de Awi, la niña de las naranjas, un blog sincero con cierto regusto a ternura porno: imagen hemoglobínica con textura física aparentemente frágil, donde las letras son puñetazos, capaz de reventarnos por dentro, en un caos de sentimientos enfrentados entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte.

Bienvenidos, en definitiva, a un libro-blog de franqueza literaria, al que los sicarios de lo mediocre llevan tiempo intentando aniquilar con francotiradores esclavos de la ignorancia. Por favor, entra, antes de que sea demasiado tarde y alguien apague definitivamente esa luz roja.

Vara
25/07/2010
(Contraportada)

Sunday, August 01, 2010

Palabra de Awixumayita: Cassia Angustifolia.

Cassia Angustifolia


Foto: Awixumayita
Manipulación: Vara
(original abajo)


Pequeños excrementos verdes llenan la habitación del hostal

donde te hospedaste aquel día de primeros de abril.

Sentiste la histeria de quien toma cassia angustifolia después

de un buen atracón.

Perdiste dinero, perdiste dignididad. Por cincuenta euros

mas accediste a practicar mamadas en las periferias de un

circo colindante al barco donde fuiste. ¿Cuándo?

Fuiste, llegaste, viniste y se perdió en el horizonte.

El barco que tu viste no fue el mismo que te dejó, desterrada

y sin motivos de apertura hacia un nuevo... ¿ amanecer?

Sólo vives de noche, de noche los cuervos son grises.

Que no negros, el negro no existe.

Sólo hay cataratas naranjas, naranjas podridas y pérdidas

de orina.

Sientes la gravedad en tus pechos, el palpitar de un corazón

que ha perdido la sonrisa. Y el amor, el cariño.

Viva la fuerza del cariño.

Esperas, te levantas, miras por la ventana y ríes por no

llorar. Que el silencio que te encierra destruye tu humanidad.

La que se va extinguiendo, la que vas perdiendo.

Insensible, insensata. Joven y vieja, triste y solitaria.

Que no hay lágrimas ya, te secaste hace tiempo.

Te secaste por dentro, te derretiste en tus entrañas.

Vives, sola. El gato esta seco, obra de tu último amamante

taxidermista.

No llores, no rías. No gimas... que es más que asco lo que

tus encías provocan.

Ya no hay esperanza, tus ojos están grises.

¿Tu pelo?

Lo arrancó tu último amamante peluquero.

Y miras. No.

No miras, ni ves. Observar es un verbo difícil de conjugar.

Observo, ¿qué?

Lo que observas, ¿el qué? ¿No lo ves?

¿ A quién?

A él, te mira desde lejos. No mira.

Observa.

Cómo nosotros, ellos... ¿pero dónde estáis vosotros?

Nosotros somos los actores.

Nosotros somos los observados.

Este circo me entristece.

¡ Angustia!

¡Sacadnos de aquí!

Eso es im-po-si-ble.

Hablas sola, con gente que sale en televisión. No distingues a

Buenafuente de los niños de Rebelde Way.

Que el mundo dejó...

Dejó de girar.

Que tú no estás, ni sabes mi nombre.

Ya no eres ella, ella se fue.

El latido pausado.

Pum pum

Pum pum

Te atraviesa el cerebro.

¿Quién eres?

¿Quién soy?

Esto es lo que eres, hoy.

Hoy eres menos.

Ya no hay mamadas por cincuenta euros.

palabra de Awixumayita en jueves, mayo 17, 2007
(De su nuevo libro. Aparición Noviembre 2010)

Friday, July 30, 2010

Tuesday, June 08, 2010

Yo Soy El Final De LOST. (Adriana Bañares)

Tomado de:
http://awixumayita.blogspot.com/



Yo soy el final de Lost


Adriana Bañares Camacho



“Mi piel,


tan suave,


que olvidan haberla tocado”.


Patricia Maestro





Me dieron una infancia sin grandes complicaciones. Me impusieron una película favorita antes de que yo pudiera verla. La Sirenita. Me hicieron ver en su lugar La Cenicienta en casa de Amaya y Marimar. Me dieron una pierna más larga que otra, un alza de un centímetro en cada zapato izquierdo, el presupuesto de una ortodoncia que nunca me llegaron a poner, algo de miopía, una habitación exterior en el centro de Miranda y un cesto donde guardar los juguetes.

Me dieron un colegio que no era colegio donde compartí clase con niños de todas las edades. En el mismo edificio, el hogar del jubilado. Me regalaron una brecha en la cabeza al bailar en el porche con Héctor. Me dieron puntos, me dieron ganas de escapar y lo hicimos, Amaya y yo, a buscar caracoles por las huertas del pueblo. Me dieron la intuición de abrir una alcantarilla y encontrar dentro una muñeca.

Antes de que me dijeran los demás niños la verdad y qué me estaba ocurriendo, decidieron dar un giro al guión, cambiar el oficio de mi padre, trasladarnos. Cambiaron el escenario mientras dormía para despertar en otra ciudad con un paquete de plastilina. Piso nuevo, la dueña enseña, yo soy pequeña, estoy descontenta, y la dueña del piso me dice: “aquí estarás mejor, hay más niños que en Castañares”.

Me dieron un colegio público con una portera con gatos y una perra que se llamaba Neska. Me pusieron una pistola entre unos setos para que la encontrara. Telecinco existió sólo para mí. Todas las tardes a las seis X Men. Me dieron un video VHS para que grabara todos los capítulos y volverlos a ver por la noche, cuando volvía mi padre de trabajar. Hicieron que mi favorita fuera Pícara. Nadie puede tocarla.

No hay casualidades, no estamos muertos. Sólo un guión y actores a mi alrededor que se empeñan en seguir con toda esta historia. Los que no quieren y me aconsejan o tratan de alertar, se alejan. Por eso enviaron a algunos de mis amigos fuera de la serie. Al norte, a Italia, a Madrid, a donde fuera, lejos de mi lado. Personajes prescindibles para las nuevas temporadas.

Me pusieron en bandeja elecciones desacertadas. Me impusieron como favoritas a Ariel y a Pícara como antecedentes de todo lo que ahora me come, me corroe, me inquieta, me obsesiona.

Me colocaron The Widow en primera línea de trauma. Me escribieron todas las canciones del primer disco de Muse. Me dieron una familia falsa con dos universos paralelos. Me dieron flashbacks, flashforwards, me pusieron espejos diferentes dependiendo del lugar para dejarme más indefensa dentro de algunos decorados.

Me dieron una historia de amor casi perfecta no demasiado complicada. Me dieron una temporada de autodestrucción para mantener emocionadas a las masas. Me dieron tres amigas diferentes – personajes con carisma, personalidad propia, contrapuntos – para dar vida a la trama adolescente y a los episodios Sexo en Nueva York.

Hicieron del día a día un cúmulo de coincidencias. Me pusieron artículos sobre el VIH en los muebles del salón. Me pusieron a gente parecida a mí muy cerca. Menciones reiteradas a localidades que nada tienen que ver conmigo en diferentes contextos.

Me dieron un azote en el culo al nacer, supongo.

Me dieron días perfectos con gente a la que podría haber amado con locura y que luego prefirieron a otras.

Otras de otras localidades que nada tienen que ver conmigo pero que se me repiten reiteradamente en diferentes contextos. Otras que me doblan la edad y descomponen mi ideal, mi miedo a envejecer, mi obsesión y mi papel de Lolita que tanto les gustaba.

Me dieron razones para tener que recurrir al Norlevo en diversas ocasiones.

Me dieron noches de hotel y motivos para decir algún día: realizó pequeños trabajos como modelo durante su época universitaria. Me dieron celos, me dieron decepciones, desilusiones y un billete de vuelta a casa sin batería en el mp4.

Me llenaron el baño de hormigas y me colocaron un gato enfermo a mi lado para enseñarme a querer e introducir una temporada tierna, enternecedora, intimista y de transición en pleno otoño.

Me dieron un amor de verano al que no le importó que dejara de hablarle en noviembre. Me dieron personajes excéntricos que me hicieron entrar en conflicto con los veteranos de la serie. Introdujeron episodios de madrugada que desenterraron desazones de pasadas temporadas.

Manipularon mi cuerpo e hicieron estallar burbujas dentro de mi boca.

Me dieron amigas incondicionales que poco a poco se fueron alejando o haciéndome daño para que pudiera olvidarlas sin esfuerzo.

Me dieron miedo a perder las encías. Me dieron miedo a quedarme ciega. Me escribieron un pasado ambientado en Andalucía. Me dieron como ídolo un personaje de ficción a quien nadie puede tocar.

Me dieron síntomas, dolencias, hipocondría. Me dieron, me dijeron, me propusieron.

Hoy ondina, mañana sirena.

Wednesday, March 04, 2009

Little vertical girl*, by Awixumayita

Adriana Bañares Camacho
Little Vertical Girl*




Nos vimos en el reflejo del espejo que hay detrás de la barra. Tú estabas detrás de mí, al fondo del bar, que era bastante estrecho, con un chico cuyo peinado engominado delataba su predilección hacia la derecha. A tu izquierda, una rubia de las que no existen, con un vestido rojo de los que ya no se llevan pero que aún se dejan ver, deseándoselo quitar.
Pienso que el importe se cargará en su cuenta, en su cara, en su cutre vestido de Venca. El importe de mi rabia, cargada ahora en el filo del cuchillo que desde hace tantos meses quiero liberar. La rabia, como semen condensado en mis entrañas, engendrando el odio, oprimiéndome el útero hasta que el dolor me haga caer de rodillas en el suelo infecto de colillas y toda la porquería que muestra lo que en realidad son esas sonrisas falsas manchadas de ginebra. Mi boca expele grumos de desagravio salidos no tanto de mi estómago como del corazón. He desaparecido del espejo, me has perdido el rastro, y mientras tanto mancho con mis purgas los tacones de aguja que esconden heridas, dolor y sangre coagulada en ampollas de top models de barrio. Mis ojos rojos llenos de lágrimas nacidas de la náusea y mis labios, rojos y dilatados como un coño excitado, te encuentran sobre mí, fingiendo una preocupación que ni siquiera tu estúpida putita del tres al cuarto se cree. Y tu amigo, presuntuoso y arrogante, me tiende la mano cuando realmente hubiera preferido ponerme un billete en el canalillo esperando un polvo decadente como agradecimiento. Por mi parte, por mi parto, un aborto exprimido por la contracción de mi útero. El dolor es grande, pero no tanto por el estado de mis entrañas como por la humillación que ahora siento, y el instinto me obliga a liberar el cuchillo hacia su mano, creando como arte un orificio en la palma, un grito bajo el sudor que brilla en su estúpido bigote. En los estúpidos pechos sobrealimentados de esperma de tu rubia oxigenada.
Y como Patti Smith me abro las venas
y te digo, come on darling, eat**.

* Dead for you, Najwajean.
** Summer Canibals, Patti Smith