Thursday, July 19, 2012

MELANCOLÍA.


Melancolía




































Texto: Vara / Fotos: Mery Caos



De alguna manera todo empezó de noche,

como suelen empezar las típicas historias

del cine negro,

de noche,

con el asfalto mojado por la lluvia,

una lluvia fuera de lugar y de tiempo,

arreciando en una época del año

que parecía no corresponderle;



Lluvia furiosa golpeando adoquines,

lluvia pasional salpicando

corazones agrietados por la ingravidez emocional

de infinitos instantes

de momentos muertos,

en la penumbra mortecina

de viejo callejón lascivo;



De alguna manera todo empezó de noche,

bajo dentelladas luminosas

de farolas encorvadas buscando sentido

a su propia sombra,

retazo de negra ficción alargada

como las historias que se cuentan

a media voz

después del abrazo de la ginebra,

mientras las putas mostraban generosas sus encnatos,

como siniestro canto de sirena

atragantado con mares

de podredumbre espiritual

cuyas olas se estrellan espumosas

contra los arrecifes de ciudades angustiadas

por su propia frialdad,

acerada como pico de buitre carroñero

amamantado

por las diosas de la mediocridad,

en una noche de dentelladas luminosas

acompasadas a los estruendos

producidos por pistola arrancavidas

disparada a bocajarro,

como aparición de pesadillas

en el cielo finito de la corteza cerebral bastarda;



De alguna manera todo empezó de noche,

con estrellas de dolor

vomitadas por bestias,

hediondas

como  la boca del hacedor,

dios de saldo hacinado

en habitación de contenciones

de psiquiátrico cualquiera

con falta de personal;



De alguna manera todo empezó de noche,

como fantasía onírica

de mujer devoradora de sentimientos,

abyecta como latidos desacompasados

de corazón enfermo,

músculo bombeante de frustración encapsulada

en los fieros borbotones

que brotan aullando

de las venas de los suicidas,

esa especie en vías de extinción

confinada en reservas psiquiatrizadas

donde la Frustración es la regla normativizadora,

reflejo de una sociedad poseída

por la Abulia Infinita,

que habita mar de sargazos emocionales

cuajado de arenas movedizas insondables,

donde suelen hundirse unicornios

tapizados de fantasía,

como última esperanza delirante

de un universo que agoniza devastado

por una economía mediática y caníbal

e insaciable,

como vagina apocalíptica de mujer ameba,

y verga mutante de hombre ciempiés,

que arrastra sus miserias

por los desiertos de la Insatisfacción

más adictiva;



De alguna manera todo empezó de noche,

cuando bajo cielo luminoso de luciérnagas

te conocí,

con hígado triturado por whisky barato

y agujero negro por corazón,

destrozado por coche bomba

conducido por mujer de fiebres,

mujer violenta de cabellos embravecidos

y pechos funambulistas,

coño como demonio

y culo que se torna precipicio,

abismo esfinteriano  pletórico en orgullo

y arterias de misterio,

triángulo de las bermudas

en aséptica habitación de hotel barato

donde me devoraste tras fieras horas

de cruenta batalla carmesí,

donde ardieron sábanas y sentimientos

al compás etílico

de la angustia tuberculosa del deseo voraz

que nos tragó sin apenas masticar;



De alguna manera todo empezó de noche,

cuando un camión de basura nos escupió

con indiferencia pactada por asesinos violentos,

vomitados como excrementos no reutilizables

como cuerpos humanos vacíos de sentimientos,

como reptiles extraterrestres

adictos al sufrimiento ajeno,

dolor como segunda piel

y malsanidad como religión personalizada;



De alguna manera todo empezó de noche,

aquella noche presagiada por astrónomos

yonkis de desesperación,

aquella noche predestinada para el choque brutal

del planeta Melancolía

en el puto epicentro caótico

de nuestras vidas.

1 comment:

Mareva said...

escalofriantemente bello