Monday, April 06, 2009

El paraíso por la puerta de atrás, de Paula Grau.


EL PARAÍSO, POR LA PUERTA DE ATRÁS


Sonó el teléfono y anotó los datos. Lavó su cuerpo con prisa, insistiendo particularmente en la entrepierna. Se vistió ante el espejo con lencería barata, por si se rompe. Vestido de gasa color blanco hueso quebrado, muy quebrado, complementado por besos de lentejuelas, tacones y gabardina. El bolso grande, guarida de maquillajes varios, así como profilácticos, llaves, agenda y conchas recogidas en alguna playa de la niñez. Cogió las llaves del coche y las metió en el bolsillo derecho de su chaqueta de lluvia. La noche se imponía elegante en la calle. Luna casi llena y estrellas tímidas ante la insinuación contaminante del primer cielo de la ciudad. Inventaré nuevas constelaciones con la ayuda de las farolas y los guiños de los rótulos de neón. Puso la llave en el contacto y arrancó con cierta dificultad el motor. Estaba curiosamente frío. La carrocería azul iba a trasladarse cincuenta kilómetros hacia el sur, fuera de la ciudad. Introdujo donde corresponde una cinta de rumbas para que la acompañara, y no sólo en el trayecto. Este viento de noche primaveral hace que me sienta demasiado viva, muy cerca de la muerte.Avanzando paralela al mar, impulsadas por esa brisa de llevar lejos, las palmeras doblaban sus hojas en perfectas reverencias. Dejó a la derecha una fábrica de cemento, con su esbelta silueta muy bien sugerida por los focos halógenos. Sonrió con la extraña fuerza que exigen la soledad no elegida y la impuesta supervivencia. Un cigarrillo. Fumó hondo. En la última calada vio anunciada su salida. La tomó. Varias vueltas por un polígono industrial y encontró con los ojos el cartel incandescente de su destino. Se encaminó a la cita; aparcó en el estacionamiento del hotel, que a esas primeras horas de la noche se hallaba casi vacío. Retocó sus labios con sangre de carmín, salió del coche y lo cerró. Observó el perfil del edificio, como tantos otros carecía de personalidad y estilo. Habitación 323. Todos los hoteles son el mismo, se dijo mientras leía el garabato arrugado extraído del bolso. Metió en sus pulmones un suspiro de oxígeno sucio y una secuencia de silbidos eólicos. Subió la escasa escalinata de la entrada lateral, taconeando a su impulso, para dirigirse a la habitación sin pasar por recepción. Subió discretamente en el ascensor. Tres golpes secos en la 323. Se abrió la puerta. Un golpe contundente en su cabeza. Entró en una tienda de ultramarinos estrecha e inclinada. La pendiente, descendente, se prolongaba desde la entrada hasta el fondo, muy fondo, entre el brillo de las latas sin trampa ni cartón y los diversos productos que parecían pertenecer a otro siglo o a otro sueño. La luz, vaga y escasa, pero filtrada en escamas por la angosta cristalera del escaparate. Los pocos rayos que la atravesaban besaban el polvo, más generoso y abundante. Casi al final de su longitud total, las múltiples extremidades de sol se pulverizaban sin apuntar a nada, difusas, sólo excitando el constante baile de ácaros y otras mínimas partículas contenidas en el aire. El hombre diminuto y oriental, esqueleto de una sabiduría sin carne y responsable del establecimiento, no tardaría en desaparecer. Eso ya lo sabía ella antes de que ocurriera. Iba enfundado en un traje marengo de trabajo y se movía como en una película años veinte. Todo lo demás, contención y calma, las que preceden a un inevitable salto al vacío . Ante esa sensación de acoso arrebatador, se dispuso a comprar algo para comer, procurando atraer una realidad más sórdida y material. Quizás un caldo, quizás unas lentejas. El silencio transmutaba en repicar de gotas de agua. El hombre asiático se disolvió en la luz, haciéndose polvo, un polvo limpio y transparente. El sonido persistente procedía de la delimitación posterior del local y en él se intuía una puerta de madera pintada y desconchada, azul del mejor mundo de este mundo. Ella sentía la lluvia del exterior y sabía que no era ésta quien la tentaba. Lluvia y sol en la calle. Se preguntó si estaba despegando o aterrizando el arco iris. Inició el descenso. Se acercó al temblor acústico con parcial parálisis del alma: la puerta ya estaba a escasos metros. Allí permaneció, bloqueada, con el espacio dilatándose y contrayéndose, fuera de tiempo. El sonido penetraba en sus sentidos en acto erótico, perforando al unísono curiosidades y miedos. Un paso más, un paso menos. La suciedad declinó metálica hasta donde alcanzaba su mirada. Estanterías de acero frío como autopista para mejillones en sus coches de hojalata. La percusión líquida retumbaba como fiebre de fundición de estaño. Otro paso más, otro paso menos. Casi más curiosidad que miedo. Acariciando el pomo de bronce, volvió la cabeza con cierta electricidad. Los rayos filtrados por la cristalera de la entrada la apuntaban ahora directamente a los ojos, fulminando su voluntad y su temor. Ya sólo podría dejarse llevar, sin responsabilidad ni timón, sin vacilar y sin velas. Abrió la puerta lentamente para cerrarla de un portazo después de su introducción, reafirmándose en su decisión. Primer contacto visual nulo, debido al último cegador en el cubículo anterior con el astro rey. Primer contacto sensorial agudo, profundo, líquido y estremecedor. Creyó quedarse ciega por la aceleración perceptiva del resto de sus sentidos, creciendo al unísono con su ritmo cardíaco. Las retinas se despejaron más tarde estrellándose ante lo que supuso el paraíso. La espesa y alúmina vegetación nacía de un subsuelo niquelado. Trazos de selva perlada moviéndose intermitentemente a su latente paso, en caricias leves, suaves y erógenas. Ríos de lava salivar, trazando nuevas naturalezas, confluían en el lago principal y principado de un reino abandonado por la intoxicada imaginación de su creador. Cataratas y catarsis hacia la llanura de mar metálico... ...yo ya he estado aquí, pero no en el futuro ni tampoco en el pasado, fue en este preciso instante. El roce estelar de las plantas en su piel conllevaba una sedación extraña, correspondiente a ninguna droga reconocida por su organismo, concediéndole más atención al placer absorbente y penetrante que al brillo y a los contornos de apocalíptica belleza, que tan tímidamente seguían escrutando sus pupilas recién despertadas. Andaba levantada por hojas de plata, cuyas afiladas puntas sostenían alas; sus pétalos lacrimales eran de rocío nuclear; estaba siendo arrastrada por recuerdos mal enfocados, que brotaban de un cuerpo desnudo, escultura erguida en el epicentro de la nada. Estoy flotando o estoy soñando. Caerás o despertarás. Último pensamiento analítico, si cabe, tan estúpido e ingenuo en aquellos momentos como anteriormente lo fue recurrir al caldo y a las lentejas. Las plumas efervescentes de íntima gloria ya no le permitirían volver a reaccionar cerebralmente, sólo podría contestar con su cuerpo, abstraído de todo razonamiento, y al que la extraordinaria botánica irisada y translúcida había despojado de todas sus vestimentas, piel incluida. Por un momento pudo contemplar el fluir de su sangre, apresurada, color exacto al de los ríos afluentes al lago. La escultura impávida sonreía con los ojos. Sus músculos yacían contraídos cual conchas de nácar, sedimentados por un salitre de nervios. Tan extraño es verse por fuera como verse por dentro. Sumergiéndose entre los brazos selváticos sintió ahogarse sin dolor. La excitación de las terminaciones nerviosas más sublimes engañaban transparentemente a sus pulmones. Absorbió por los ojos, habiendo hecho un esfuerzo considerable al impulsar sus párpados, el cuadro revelador: ya no había horizontes ni esquinas. Nada azul, sólo una gama de grises brillantes en todas sus tonalidades quemándole el manifiesto ocular. Y se fundió en gris oscuro. Oscuro y profundo. Sintió el beso. Por primera vez y fuera de toda conciencia, repasó los negativos registrados por la memoria de su vida con placer real. Los capítulos se cernían al escenario brillante de edén grisáceo. Hasta las fotografías más grotescas de su existencia eran reveladas por la niña que, equívocamente herida de muerte, llevaba dentro. Pudo evocar cierta ternura hacia sí misma y le gustó, aunque no permitiría transformarla en compasión. Después se desenfundaron todos los vínculos afectivos que alguna vez pudo haber sentido con cierta perfusión, desde los pertenecientes a su infancia hasta los más intransferibles y secretos. Se sucedían así, unos a otros, sobreponiéndose en el espacio que antes era ocupado por la culpa, el íntimo desprecio y el desarraigo. En ese preciso lugar, dotado hasta entonces de una rigidez poco sana, encontró un artefacto alargado que contenía agua con jabón. Desenroscó la tapa y comenzó a soplar por el aro, impregnado de aquella común solución, los múltiples nuevos planetas que se elevaban destellantes y libres hacia el cielo de sus mutiladas ilusiones infantiles. Permaneció allí contemplando las recién nacidas galaxias. Los planetas que las habitaban, sin órbita concreta, explotaban sobre el gris tornasolado que inundaba la nada sin límites. Entonces ella soplaba nuevas esferas. Seguía desnuda, pero sus pies parecían más pequeños de lo que ya habitualmente eran. Miró sus manos y eran suaves y tiernas manitas de niña. Debía tener siete años. Tocó sus pechos sin relieve y el inexistente vello de su sexo. Acariciando su desconocida virginidad con la izquierda, a la par que las pompas galácticas salían del arito al que susurraba, ayudadas por la mano derecha, sintió que estaba absorbiendo la extraña atmósfera perlada que la rodeaba, como si pudiera respirarla y degustarla, con toda esa vegetación metálica atentando a favor de sus sentidos. Me estoy comiendo el mundo, aunque no sea el vuestro...ni el mío. Las esferas jabonosas ocuparon todo el espacio hasta hacerse dueñas del mundo gris. Todos los ríos, la vegetación, la ausencia de horizontes y esquinas, el lago y la escultura, habían sido introducidas en su cuerpo de forma involuntaria pero no molesta ni vejatoria. Podía sentirlos dentro como agentes extraños y dulces. La implantación comenzó a cosquillear sus ya bien mojadas entrañas; el tañido bajo la piel derretía esas barreras tan bien construidas por sus autodefensas. Se dejó vencer, en su alargada excitación, y viajó por primera vez por el universo. Cuando pudo volver a abrir sus párpados divisó las gotas de agua que caían en el interior de la bañera. Una a una, iban salpicado despacio la masa líquida y su cuerpo desnudo contenidos en la tina. El mismo sonido que en la banda sonora de su realidad. Buscó algo que la ayudara a identificar el presente. Nada. Un baño de hotel, todos los hoteles son el mismo. Miró sus pies sobre la grifería de acero inoxidable. Eran pequeños, pero no los de una niña. Sus uñas pintadas del rojo más intenso también la delataban. El resto del cuerpo estaba arrugado y se preguntó cuánto tiempo llevaba allí metida. Se dispuso a secarse con la misma toalla blanca de siempre, dejándola impregnada por su única mancha. Instintivamente buscó su ropa interior, después, su vestido exterior, su bolso, sus zapatos afilados de cristal de mentira y su gabardina. Más nada. Nada y nada. Una puerta blanca. Ábrela y se acabó el sueño. La abrió. Entró directamente en la luz del sol de la mañana, saltándose el amanecer. Tres cuerpos desnudos dormían en una cama extremadamente amplia, enredados como malas hiedras. Ceniceros rebosando noches sin dormir, olor a base y a sexo. Un cuarto hombre estaba junto a la extensa cristalera por donde entraba el sol. Era el hombre diminuto y oriental de la tienda de ultramarinos. Estático e impasible, observaba el exterior fumándose un puro. El humo que expiraba, inmerso en los rayos de luz, dibujaba llamas ámbar, rodeando su desnudez inanimada y asexual por esas efímeras y evanescentes ondas de fuego. Se acercó y no la miró. Sus ojos estaban clavados, aunque sin signos de concentración, al polígono industrial; miraba concretamente al rótulo de Man y a sus respectivos camiones. Entras al paraíso por la puerta de atrás, le dijo el hombrecito asiático a Ángela, ofreciéndole el puro al mismo tiempo. Ella aceptó la invitación, le dedicó media sonrisa y fumó. Su humo, sin embargo, dibujaba burbujas irisadas formando galaxias. Ahora fue él quien sonrió, también con la mirada. Ella besó su mejilla, recogió sus pertenencias, exceptuando el dinero depositado en la mesilla que ni tan sólo divisó, y salió vistiéndose rápidamente de la habitación. Ya en el pasillo, se calzó los quince centímetros de más y se puso el gabán. Deslizándose sobre la moqueta del tercer piso, prefirió bajar por las escaleras traseras para salidas de emergencia a hacerlo por el ascensor. Descendió, precipitada, taconeando a su pulso. Ya en la planta baja presionó y empujó el manillar de la doble puerta de salida, encontrándose con el exterior. Frente a ella había un jardín compuesto por césped, palmeras, cactus y un banco. En él, sentados, una pareja de ancianos. ¿Trabaja usted en el Paraíso?, preguntó la octogenaria señora de brillante pelo blanco. Ángela, sorprendida, contestó que no. Sólo estoy saliendo de él por la puerta de atrás. Buscó con nerviosismo las llaves del coche en el bolso y volvió a introducirlas en el bolsillo derecho de su gabardina. Les deseó un buen día a los ancianos y rodeó el edificio hasta visualizar su coche. Bajó las escaleras laterales rodeadas por el jardín, que estaba siendo bañado por una luz extraña, al mismo ritmo acelerado que había adquirido saliendo de la habitación. En una de ellas se le rompió un tacón, haciendo que se torciera el tobillo y provocando una caída aparatosa. Palpó las zonas doloridas de su cuerpo, la sangre de su rodilla y la de su nariz. Los zapatos, a la mierda. La sangre, poca cosa. Abandonó los tacones y entró en la zona de estacionamiento descalza. Abrió el coche a distancia, acomodó el dolor de su esqueleto en el asiento conductor y toqueteó con los pies los pedales del vehículo. Estaban fríos. Puso el contacto y sonó una rumba. Lo siento amor mío, no quiero ni tengo monedas, mi cara está limpia y mi cruz no es eterna. El estribillo se repetía insistentemente y ella se sorprendió al no haber escuchado nunca esa canción. En cualquier caso, no tardó en tararearla, con aquella percusión de corazón de fondo y con sus guitarras galopando hasta sangrar. Un cigarrillo. Arrancó el motor de su auto celeste.
Cuando salió del recinto el cielo latía con su mejor azul. Ella lo miró, perforando con su perspectiva el horizonte. Primero, por la luna delantera; después, por el retrovisor. Desde el espejo vio cómo el rótulo de neón apagado del Paraíso, junto a sus tres estrellas rotas, se volvía cada vez más pequeño, hasta fundirse en el índigo, cobalto, añil y ultramar del cielo.

Paula Grau

"Desnudo emocional" de Begoña Grande en Pomarderground Fest 2009








Begoña Grande, performer, amiga y persona.






Después del abandono "masivo" de la sala donde se proyectaba "Bilisnoire, el parto del monstruo bicéfalo",- un documental sobre la trayectoria artística de Begoña Grande y Rocío Boliver-, Begoña realiza un "desnudo emocional" cuestionándose el sentido de su trabajo y su influencia en los demás y en ella misma. Un acto de generosidad sincero ante la imposibilidad de realizar su performance "Mujer o maniquí".





Para los ansiosos una muestra de la performance del año pasado:















Próximo proyecto: "Ternura visceral"
Un videotrauma de Neurótika Subfilms.
Iremos informando...

Sunday, April 05, 2009

De burbujas y humo


Pomarderground Fest 2009: Trailer de "La muerte silenciosa II"

la magia de una sala a oscuras

presentación de "REW" de Kasal People, unos chicos de los que estoy muy orgulloso y aspecto de la sala y el público entregado de la primera parte del Festival, que cerró con el especial Patty de Frutos



TOMANDO COMO BASE EL CORTO EXPERIMENTAL "LA MUERTE SILENCIOSA" FILA 10 . 7 PRESENTA ESTE TRAILER DE UNA PELÍCULA NADA EXPERIMENTAL QUE ESTÁ EN POSTPRODUCCIÓN Y PREVISTO SU ESTRENO EN OCTUBRE DE 2009. LA PUERTA HA SIDO ABIERTA ¿TE ATREVES A ENTRAR?





Mi aportación es la sugerencia de usar la fenomenal música de Sergi Puertas para dicho largometraje, así como mi colaboración en cuanto a cámara y algunas sugerencias de guión.





Este trailer fué el primero en la sesión golfa de este año y previo al polémico estreno de "Bilisnoire, el parto del monstruo bicéfalo", que produjo el abandono masivo de la sala de proyecciones.



Los próximos días iremos diseccionando lo que ha dado de sí este festival y los cuestionamientos y reflexiones que ha originado en nosotros.



Decir también que Patty de Frutos consiguió emocionar a un público entregado a la sensibilidad poética. Muy aplaudida y próximamente muy buscada en YouTube.



Eres un fenómeno, chica. Y gracias a Vuk por grabarte la intro, que me llegó al corazón...



pero, todo esto, próximamente...


Thursday, April 02, 2009

David Kontra vs. Encefalisis











Encefalisis surge como un proyecto estridente donde la penetración neuronal y el canibalismo urbano generan un contexto profético, la resistencia es la anarquía, la realidad y el engaño masificado, controlan nuestro entorno, la única posibilidad es el terrorismo visual y auditivo. Actos como 999, 13 y Error! crean una trasgresión cataléptica de las emociones y la mente, el sonido ácido contra las normas de control social y su perdición, son una propuesta violenta, una batalla declarada al falso profeta el sistema Encefalisis es una distorsión fuera de lo establecido, un ruido bélico de imágenes cotidianas y resonancia radical. -----------------------------------------------------------------------------------------

ENGLISH VERSION Encefalisis arises like a noise extreme project where the neuronal penetration and the urban cannibalism generate a context prophetic, the resistance is the anarchy, the reality and the amassed deceit, controls our surroundings, the only possibility is the visual and auditory terrorism. Acts like 999, 13 and Error! they create a cataleptic change of the emotions and the mind, the acid sound against the norms of social control and their lost, are a violent proposal, a battle declared to the false prophet... the Encefalisis system is a distortion outside the established things, a warlike noise of daily images and radical resonance.

http://www.myspace.com/encefalisis

Monday, March 30, 2009

Daño selectivo... la historia de un parto doloroso.


Daño selectivo

es un proyecto de libro de poemas, pero, al mismo tiempo, es algó más... una especie de peregrinaje interior.

LLevo tiempo sumergido en él, pero la intencionada sinceridad de alguno de sus textos me produce daños con los que no contaba...

es bueno mirarse por dentro, sin duda...


invité a amigos/-as a prologar este viaje...


y algunos ya han contestado,


gracias infinitas a:

Vicente Muñoz, un viejo amigo

Adriana Bañares, una entrañable amiga a la cual parece que conozco desde hace una eternidad


y a los/-as que están por acudir a la llamada


repito, gracias

este viaje es importante para mí

"al puto centro de mi neurosis"


Vara

Daño selectivo... la historia de un parto doloroso.

Hot hot hot Pomarderground Fest 2009

tranquilos... el que no pueda venir no se lo perderá del todo...

que lo vamos a grabar en vídeo, jejeje...

besos y abrazos neurótikos,

Vara

Wednesday, March 25, 2009

Ojo, de Begoña Grande y David Kontra.




Esta entrada va dedicada a Adriana Bañares y su "propuesta" de blog emocional...



OJO "liberacion ancestral de las lagrimas".
A lo largo de nuestra vida cargamos nuestro archivo emocional a nuestra espalda sin permitirnos vivir en el ahora; poco a poco, vamos olvidando el peso de las experiencias emocionales que lo llenaron.
“Liberación ancestral de las lágrimas” pretende reactivar aquellos círculos que por cualquier circunstancia cada individuo no se ha permitido cerrar y que tiene latentes en sí mismo.“OJO” es una instalación audiovisual, dividida en tres capas; cada capa llega a ser una obra única, pero necesaria para el desarrollo de la otra. Como objetivo queremos ofrecer al espectador la activación de los recuerdos a través de la reacción de nuestros sentidos, usando como herramienta principal las nuevas tecnologías, nuestros conocimientos artísticos y los medios ancestrales de la vida cotidiana.
Una instalación nómada para experimentar con las emociones de cada espectador.
Una reflexión sobre nuestra sociedad de consumo y su nuevo método de felicidad artificial.

Sunday, March 22, 2009

Y si nieva óxido... en Pomarderground Fest 2009



Un concierto de Javier Corcobado en Pomarderground Fest 2009.
Este año vamos fuertes, sí, señor...

Wednesday, March 18, 2009

Condones en el cerebro...


El Papa Benedicto XVI se manifestó en contra del uso de condones para combatir la propagación del VIH/SIDA momentos antes de llegar a Camerún donde este martes inició su primera visita a África como pontífice de la Iglesia Católica.

Benedicto se reunirá con obispos en Camerún.En ruta a la nación africana, el Papa dijo que la distribución de condones "aumenta el problema" del Sida. El Vaticano exhorta a la fidelidad y el matrimonio heterosexual, además de la castidad y la abstinencia.
"El problema no puede ser vencido con la distribución de condones. Sólo aumenta el problema", dijo el Pontífice a periodistas a bordo del avión que lo conducía a África.
Se espera que el Papa insista en el tema cuando se dirija a los jóvenes de Angola, que será la segunda parada de su gira.
El Sida ha causado la muerte a más de 25 millones de personas desde la década de 1980 en el continente africano.
Este, sin duda, es el nuevo argumento de una película de terror que habla del anticristo y "movidas" similares... Sí, lo cierto es que dá miedo. Y miedo del de verdad, del auténtico.

Tuesday, March 17, 2009

Marcas efímeras. De Trinidad Martínez.











Tomado de:












Con el cuerpo mayormente desnudo, me sitúo en un espacio limpio y neutro, donde empiezo a envolverme con vendas elásticas en forma circular.Parto desde abajo, por los pies y voy subiendo por las piernas, caderas, tronco y brazos, presionando la venda fuertemente sobre mi piel.
La venda está hecha con elementos de trabajo de costura, pasamanerías y otros materiales que ya he usado en trabajos anteriores, como en la obra “Body Collection” donde trabajé con prendas de vestir.
La venda en su parte interior, tiene en relieve diferentes diseños y texturas diseñados especialmente, para que luego al desenvolver mi cuerpo, queden surcos e impresiones en mi piel, formas que se graban como marcas efímeras” y que después de un breve tiempo, comienzan a desvanecerse.
La idea de Marcas Efímeras, nace de la observación de las huellas que deja la ropa sobre la piel. Las que veo como una forma de grabado.
Me baso en el interés de utilizar el cuerpo como soporte para imprimir formas desde una matriz. Estas “marcas efímeras” son una modalidad de grabado donde elijo el cuerpo como soporte y la venda elástica como matriz.
Mi objetivo primordial, en el acto de lograr un grabado a través de la piel, se produce en el desplazamiento del grabado hacia a la acción performática, donde mi cuerpo pasa por diversas emociones que lo llevan al límite, es ahí realmente donde pongo en valor, la experiencia de trabajar con el cuerpo, sobre todo siendo el grabado un trabajo que requiere de una presión matriz-soporte, el cuerpo se somete y vive la real sensación de ser grabado.

Monday, March 16, 2009

Angélica Liddell... "y yo sin saber de ella".


El teatro es lo que me impide pegarme un tiro"
JUAN JOSÉ MATEO 27/12/2007

tomado de:


pegarme/tiro/elpepiult/20071227elpepiult_2/Tes

Cuando los rockeros de U2 buscaban escenario con personalidad propia para una sesión de fotos, encontraron la madrileña Casa Julio, bien arriba en la calle de la Madera, y la alquilaron. Ahora entra por la roja puerta Angélica Liddell, dramaturga, y como lo hace sin hacha ni escopeta, saludando sin insultar a nadie, tranquiliza. A Liddell, que hasta hace unos días representó con esas armas Perro muerto en tintorería en el Valle-Inclán, le gusta el lugar porque el barrio "no está devorado por las franquicias". Hay otras razones. El cocido de la casa, diminuta y con aires de remodelación pendiente, es famoso. La botella con la foto de Juanito, fino seco para un mito madridista, es el grial perdido. Y las porras, un vicio para una artista visceral, que fue niña crecida en cuartel militar, pasagorras en el Retiro y empleada en un parque de atracciones antes que estrella del Centro Dramático Nacional.
La dramaturga pasó la gorra y se cobijó del frío en el Prado antes de triunfar
Liddell, que protagoniza El Año de Ricardo, escribe obras como combates de boxeo, directas y al hígado. Provoca y acapara elogios. "Angélica Liddell es el teatro", resumió Luis María Ansón. A la artista, radical y nihilista, le sorprende: "Que él diga eso de mí es el exotismo puro". Para exótica, su vida. Para dramática, su infancia. Para entender su obra torturada, su biografía.
"Mi padre es militar y hemos hecho todo el itinerario: nací en Girona, nos fuimos a Valencia, a Burgos, a Madrid...", dice. "Crecer así es fatal. Vivía en campamentos militares y, en cuanto me establecía, me iba. Era algo delirante. No veía más que gente con uniforme y pistolas. Ese ambiente cuartelario, duro, más o menos violento... ¡vaya sitio para una niña!", añade mientras juega con Roque, el perro del local.
De la infancia de Liddell, que vio pasar en una grúa el coche destrozado de su padre y lo creyó muerto, que olió el humo de su casa incendiada, sobresalen pocos recuerdos positivos. Si acaso, un naranjo tras el cuartel. Y el fútbol. Sorbe el café y habla.
"Yo soy de la solidez, raulista y madridista", dice. "Fui al Bernabéu con mi abuelo, que nunca salía del pueblo. Vino con su camisa blanca de domingo, abotonada hasta arriba, con chaqueta de pana... era muy rojo y del Madrid, que me ha dado los momentos más dulces de mi vida".
Después, las amarguras de una carrera por despegar. "El año pasado hice cuatro funciones. Llevamos fracasando 15 años. El teatro, en el fondo, es fracasar: nada te asegura estabilidad. Siempre estás a punto de dejarlo, pero es lo único que me impide pegarme un tiro. En el teatro te expones, te haces vulnerable... me gusta", dice. "Estuve seis años en Port Aventura, haciendo un espectáculo de títeres vestida de china y otro con una faldita hawaiana. Así pagaba el alquiler. Hoy también trabajo para eso", añade. "Íbamos a salto de mata. Estuve un año en el Retiro contando cuentos y pasando la gorra. Había que levantarse a las siete. Dejábamos todos los trastos puestos, para que no nos los quitaran -las reglas de la calle no son nada románticas-, e íbamos al Museo del Prado para estar calentitos viendo cuadros".
Liddell, como la Alicia de Lewis Carroll, se calza su chupa de cuero y se despide con dos besos. Es un alivio, por comparación. Para sus espectadores tuvo una provocación escrita en una pared: "¿Quién es el hijo de puta que se atreve a matarme?".






video tomado de:

http://www.youtube.com/user/LaFuNdiciOnBilbao

ufff...

Wednesday, March 11, 2009

Nebur & The Pacman's in concert.

nebur & the pacman's in concert


si os atrevéis a saber más de este grupo

asomaros por:



eso sí, bajo vuestra responsabilidad,

luego no digáis que no avisé...

Tuesday, March 10, 2009

Por Pandoras que no queden... aquí van 23.


Estimados amigos/as: Acaba de salir de imprenta 23 Pandoras: Poesía alternativa española, una antología de mujeres poetas que he coordinado para Ediciones Baile del sol y que comenzaremos a presentar por muchas ciudades de España a partir de este miércoles 11 en Versátil.es de Valladolid. Adjunto links donde podréis ver el cartel del Tour, Nota de prensa, portada y demás.Espero que la antología sea de vuestro interés y podáis ayudarnos a difundirla un poco.


Cartel Tour 23 Pandoras & Nota de prensa:


Portada & Prólogo


blog 23 pandoras



un saludo y gracias de nuevo por vuestra atención

Vicente Muñoz Álvarez








Queridos amigos, colegas, allegados... queridos compradores potenciales, queridos lectores, queridos todos, al fin... os escribo para contaros que después de mi Guerra de Identidad y la aparición de Poesía Capital, sale a la luz y a la venta una flipante antología de poesía en la que he tenido el honor de ser incluida: 23 PANDORAS: POESÍA ALTERNATIVA ESPAÑOLA, coordinada por Vicente Muñoz Álvarez y editada por Baile del Sol en su Colección Especiales (lógico y normal porque no tiene desperdicio: las voces de 23 mujeres, fotos y 300 páginas x sólo 20€! Podéis adquirirla y/o solicitarla en diferentes puntos de venta. ESTE LUNES 16 la presentamos dentro del ciclo ELLAS CREANen la FNAC (Callao) de Madrid a las 19hs. y me encantaría veros las caras...(mirad el cartel y veréis nuestro tour...) Si venís, tendréis la oportunidad de escuchar muchas voces interesantes y las palabras de 23 mujeres sin igual. Para aquellos que piensen que no les gusta la poesía si vienen, fijo que cambian de opinión (aunque sólo sea por ver a tanta mujer junta multigeneracional diciendo cosas que no habéis oído nunca).Para los poetas y lectores de poesía, sabed que la nómina es tremenda y que comparto páginas con las siguientes "best-tías": Almudena Vidorreta, Lucía Boscá Gomez, Sofía Castañón, Eva Villavieja Medrano, Carmen Beltrán Falces, Carmen Ruíz Fleta, Safrika, Sonia San Román, Carmen Camacho, Brenda Ascoz, Míriam Reyes, María Eloy García, Eva Vaz, Silvia Rodríguez, Ana Pérez Cañamares, Inma Luna, Roxana Popelka, Begoña Paz, Isabel Pérez Montalbán, Belén Reyes, Isabel Bono, Mada Alderete.


Os mando muchos besos y abrazos o un vale para su intercambio físico...y os doy las gracias por vuestra atención...


Deb



Sunday, March 08, 2009

Vorrei poterci affogare qualcuno dentro...by Dani Montella






Vorrei poterci affogare qualcuno dentro.


Dani Montella




"... en algún lugar de baño hay charcos de vómito,


quizás lleno de fragmentos de mis uñas..."




"Il sesso, per me, si svolge a qualunque ora e mi perseguita con le sue dita lascive. Mi devasta. Solo quando mi sceglie qualcuno abbastanza bravo, o abbastanza violento, riesco a sentire qualcosa. Poi niente, solo sbadigli nascosti durante gli amplessi. I ricchi sono tutti così noiosi.
Conto le loro manie sui miei lividi e metto maglioni a collo alto per dimenticarle.
La mia vita si può descrivere con una sola immagine: un occhio che spia dalla serratura. Lubrico. Come in un thriller si spierebbe un omicidio, qui si spiano rapporti sessuali. Perché quello è un pervertito. Perchè pensa che la mia schiena sia mossa da mille piccoli serpenti pronti a scattare. Perchè gli piacciono i miei capelli quando porto la testa all'indietro. E perchè io lo odio. Ieri gli ho calpestato il collo del piede col tacco 12, e non gli ho chiesto neanche scusa: immagino per lui sia una dichiarazione d'amore.
Domani imbavaglio la porta, e imbavaglio lui, lo lego e lo picchio, lo faccio godere e mi sfogo. Non un gemito uscirà da quelle mura, se non lo vorrò io
Ho le unghie cortissime. Coi bordi insanguinati. Puzzano di saliva. Della mia cena. Del vomito che mi sono procurata. Queste unghie sembrano malattia con lo smalto scheggiato. Non ricordo di averle mangiate. Prima o dopo averle ficcate in gola?
Da qualche parte, in quel bagno, ci sono pozze di vomito forse colme di frammenti delle mie unghie.
Vorrei poterci affogare qualcuno dentro."
Violenta Violenza - Daniela Montella




tomado de:










Saturday, March 07, 2009

Ojos que se van, que no regresan... by La Tóxica.


marzo 4, 2009 - miércoles
Narración acreedora a una Mención Honorífica en el Certamen de Cuento de Morelia, Mich. 2002.
...Un cuento escrito hace más de 10 años...
...Un cuento que ahora es guión cinematográfico y en unos meses será Mediometraje...
...Un cuento con el que aún no saldo deudas y, tampoco, he cerrado un círculo...


Ojos que se van, que no regresan...
Heidy Cásarez
A Alex... y a unos ojos que inventaron mi abismo...



Ninguno de los clientes del restaurante se dio cuenta que te paraste de la silla y dejaste un billete en la mesa, abandonando rápidamente el lugar. El mesero se acercó a ti entregándote un papel, quedándose ahí hasta que terminaste de leerlo. -¿Quién lo envía? El mesero únicamente te respondió que le había dado órdenes de entregarlo para ti, a cambio de una buena propina, en calidad de urgente, una mujer de piel blanca y cabello negro. No imaginabas quién fuera esa misteriosa fémina que te pedía gentilmente que abandonaras el sitio y te dirigieras al callejón de atrás del restaurante.
Ya pasaban de las diez y por momentos dudaste en acudir a la invitación que te hacían por escrito. Sabías que tu cita de esa noche no llegaría. Ya había tardado más de media hora... Te decidiste y abandonaste el lugar volteando a ver al mesero que sólo guiñaba los ojos en señal de conspiración.
Saliste del lugar y el sonido de tus pasos se aproximaba cada vez más al callejón. Yo te miraba desde lejos cómo balanceabas la cabeza y tu mano hacía sombra en tu frente para poder distinguir a la persona que te esperaba.
Esas fueron las señas particulares que el empleado de aquel restaurante te dio, sólo que no las familiarizabas con nada, con nadie. Tu cuerpo quedó a un lado de una portezuela en la que yo me escondía. El fétido olor de la basura te hizo retroceder algunos pasos hasta que tu cuerpo sintió mi presencia. -Buenas noches, Aleksei, qué gusto volver a verte después de diez años... Tu rostro se perdió en mis palabras y tus ojos me miraban fijamente. -¿Leonor?... -Sí, la misma que aún no te olvida... Perdona si te saqué de tus pensamientos y de tu cita en aquel restaurante, pero no encontré otra forma para que acudieras a mis llamados. He insistido bastante por teléfono y parece ser que has cambiado de línea. Aleksei no dejaba de contemplarme con asombro y a la vez con terror musitando unas palabras: -no pensé encontrarte nuevamente. Tenía la idea que habías partido a otro país. No creí volver a verte jamás... El presagio de Aleksei no significaba otra cosa que el deseo de realmente no volver a verme. -Ah, entrañable Aleksei, jamás digas jamás, recuerda que esa palabra no estaba permitida en nuestro léxico.La noche exhalaba un vientecillo de crueldad que se revelaba en la piel de Aleksei al rozar sus brazos con cierta insistencia. -Será mejor que entres a mi auto sino una pulmonía te tendrá en cama los próximos días... Su cabeza me indicó sutilmente una respuesta negativa pero lo tomé del brazo y lo conduje a mi auto. -¿Qué es lo que quieres, Leonor, por qué me buscas? -Oh, niño de mis recuerdos, no preguntes nada y entra al auto. En el camino te contaré porqué estoy aquí. Por unos instantes, Aleksei dudó y, mirándome con esos ojos de inmensidad, con esos ojos de siempre, entró al coche tomando el lugar de copiloto. Cogió el cinturón del auto y se lo abrochó mientras me observaba. -¿Qué es lo que realmente quieres, porqué después de diez años vuelves a aparecer en m vida? Mis dedos se posaron en sus labios interrumpiendo su pregunta. Tomé las llaves y encendí el auto. Un intenso exhalo se escapó de mi boca y, cerrando por unos segundos los ojos, emprendimos la marcha.-Iremos a mi casa, le dije mientras él observaba por el parabrisas el camino. -¿A dónde vamos, Leonor? -A casa, te he dicho que a casa. Tomaremos una copa y después veremos qué dicta la noche. Seguramente estaremos despiertos hasta muy tarde, y al amanecer te traeré de regreso a la cuidad... -No es confiable que vivas a las orillas de un pueblo donde la incomunicación es el principal inconveniente, me dijo el que algún día dejó de ser el niño de ojos de miel para convertirse en el adulto de voz gruesa y manos inalcanzables.
La carretera era estrecha. Más de dos vehículos nos orillaron tocando el claxon. Aleksei se aprehendía del asiento mientras me pedía que disminuyera la velocidad. -No temas, querido, ya hemos llegado a casa. Estacioné el auto y salí preguntándole si no pensaba acompañarme. -¿Aquí vives? -Sí aquí vivo, vivo sola, como siempre... -Esta casa es demasiado grande para una mujer como tú, observó. -¿Tienes sirvientes, y tus hijos? -No, no hay sirvientes, ni hijos, únicamente Ximox, mi gato que me acompaña. Pasa al salón grande. Yo serviré las copas. Brindaremos por estos años en que no te vi.Aleksei observaba detenidamente cada rincón de la vieja casona en la que yo me arrendaba. Me dirigí a la cocina y tomé unas servilletas del cajón de la alacena. Por un momento me detuve y pensé en que un cuchillo me sería de mucha utilidad para refrendar mi empresa. Coloqué el arma en la charola donde serviría las copas, debajo de las servilletas. -¿Qué tanto observas esa pintura? Le pregunté a Aleksei mientras me aproximaba al salón grande y servía dos copas con licor de las viñas más exquisitas de Austria. -Seguramente esta obra la obtuviste en tu viaje por París, ¿verdad? -No, realmente la compré en un bazar de arte que el museo estatal de Viena ofertaba. Me acerqué a él y, en vez de contarle un poco más de la obra, me dediqué a respirar de su perfume, del olor de hacía diez años. Él sólo sostenía la copa con sus manos temblorosas sin dejar de mirar la obra vienesa. -Hace tanto tiempo que no respiraba ese olor a invierno que tus poros destilan. Le dije a mi viejo amigo que se retiraba poco a poco de mi presencia... -¿Y bien, Leonor, a qué me has traído a tu casa, qué quieres de mí? -Vamos, no temas, querido mío. No hay razón para que tomes esa actitud. Ven, siéntate a mi lado y descansa. Seguramente te extrañó tanto que haya ido a buscarte que el pensarlo tanto te ha agotado. Una leve sonrisa se escapó de sus labios y creí que era buen momento para tomar sus manos entres las mías. Lo hice y me evadió ocupándolas con la copa. Sólo rendí mi vista hacia el suelo y por un momento guardé silencio.-¿Qué ocurre, Leonor? -Oh, Aleksei, pienso que, tal vez, no había un motivo real para haber ido a buscarte al restaurante. Quizá fue más la curiosidad que el deseo de verte y saber si tus ojos eran los mismos de hace diez años, de respirar tu olor y de palpar la inocencia que aún conservas después de tantos años en que no te vi... -¡Vamos, Leonor, ha pasado mucho tiempo y aún recuerdas eso! -Sí, Aleksei, pero más que recodarlo lo llevo conmigo siempre. Si supieras cuánta falta me hacía revivir lo que un día fue más mío que tuyo.Aleksei dejó la copa en la mesa del centro y se sentó a mi lado. Tomó con sus manos mi cara y, cuando frente a frente quedamos, comencé a acariciar su rostro que aún guardaba la ingenuidad del pasado. Acerqué mis labios a los suyos y besé su sonrisa que me hacía tanta falta, que echaba de menos, que nunca había besado... El tierno niño de doble edad jugueteaba con mis cabellos y sus dedos recorrían mi cara.
Esa noche fue el delirio de unos cuantos pensamientos pasados y pretexto para volver a tocar su rostro en medio de la miel que destilaban sus ojos... Ya habían pasado horas desde que Aleksei y yo nos habíamos vuelto a reunir. Tiernos abrazos, efusivas caricias y algunas copas propiciaron que el niño de apacible sonrisa quedara dormido en el sillón, recargado en mi hombro. Tomé su cabeza y la apoyé en lo largo del sofá. Me hinqué ante su imagen y mis manos comenzaron a recorrer su cabello, a repasar, a ojos cerrados, la estructura de su boca, de su nariz, de su frente, de sus sueños. Dormía tan tranquilamente que su rictus de ensueño me hacía desistir por momentos de mis turbadas intenciones.
-¡Cómo puedo hacerle eso si nunca dejé de amarlo!, ¡cómo puedo asesinarlo si tal vez, después de esta noche, él quiera quedarse a mi lado por el resto de sus días! ¡He esperado tanto tiempo para verle y ahora que le tengo aquí, conmigo, tengo que ver su muerte! Pero no, ya no hay marcha atrás... han pasado muchos años y en cada segundo, cada minuto, pensé que sería mejor tenerlo por siempre para mí antes de que volviera a irse, antes de que no le volviera a ver a los ojos.
Coloqué sus manos sobre su pecho. Me paré de frente suyo y caminé hacia la mesa en donde había colocado la charola. Debajo de las servilletas estaba el cuchillo. Por un instante pensé en despertarlo y pedirle perdón por mis irascibles y absurdos deseos, por querer pecar en obra y omisión. ¡No podía desistir! Ni el inmenso amor que sentía a más de diez años me disuadió de tal obsesión. Al final tomé el cuchillo y volví a hincarme frente a él...
-¡No puedo hacerlo, no puedo matarte, no puedo sacarte los ojos, no puedo robarte la inocencia, no puedo beber tu olor!...Al amanecer, Aleksei abrió los ojos. Unos ojos que vieron cómo los míos ya no estaban ocupando sus orificios oculares, cómo mi rostro se desangraba y en él se perdían algunas lágrimas derramadas esa madrugada... -¡Cómo has podido hacer eso, Leonor! El desesperado Aleksei tomó el cuchillo y repitió el mismo ritual de dolor.
Noches más tarde, la policía nos encontró juntos, con una expresión tranquila en el rostro, y sin ojos... -Debieron ser los cuervos. Mencionó el forense antes de colocar los ojos de Aleksei en una bolsa de plástico. Mis ojos, que rodaron cuando el cuchillo tomó ventaja y los desprendió de mi faz, quedaron debajo del sillón donde esa noche besé la sonrisa más tierna de Aleksei. Desde ese rincón, mis ojos vieron cómo los de Aleksei se iban, cómo se alejaban una vez más de mí.
tomado de:

Friday, March 06, 2009

Borderline.




Silvia Coral y los arrecifes... ¡qué buenos tiempos aquellos!...

tomado de:

http://www.youtube.com/user/elodieleuthold

Poemas a las tantas... by Vuk.


Estos poemas me parecen sencillamente magníficos. Gracias, Vuk, por escribirlos.




Poemas a las tantas (III)


decidí abandonar las palabras
callarme como una puta
no vender más letras ni regalar más gracias

sellé mi sexo con lacre
(la última palabra)
y me embalsamé con silencios

ahora sólo queda
que se acabe el aire
y dejarme morir

dejadme morir
por favor
dejadme morir

sin epitafios


Poemas a las tantas (II)


mi cuerpo
mi cuerpo está cansado
ni si quiera gastado por otros cuerpos
mi cuerpo está
simplemente cansado

ya no edulcora los tactos
ya no vive feliz en las entrañas de las sábanas
ya no deja huecos siquiera para ausencias

mi cuerpo se ha levantado hoy
sólo con ganas de matarse


Poemas a las tantas (I)

de la noche salen manos y gritos

en la plaza
a las 6 horas y 24 minutos
espero a los muchachos
(universitarios borrachos y extranjeros con guitarras)
para que me den una paliza
o algo de beber

los pasos se acercan

pongo mi cara más chula
les lanzo un insulto indigno
y espero

espero que no tarden demasiado
en rasgarme la ropa

después
después
brindaremos cantando
todos juntos
la enfermedad de la noche
entre sirenas



tomado de:



"un blog más que recomendable..."

Wednesday, March 04, 2009

Little vertical girl*, by Awixumayita

Adriana Bañares Camacho
Little Vertical Girl*




Nos vimos en el reflejo del espejo que hay detrás de la barra. Tú estabas detrás de mí, al fondo del bar, que era bastante estrecho, con un chico cuyo peinado engominado delataba su predilección hacia la derecha. A tu izquierda, una rubia de las que no existen, con un vestido rojo de los que ya no se llevan pero que aún se dejan ver, deseándoselo quitar.
Pienso que el importe se cargará en su cuenta, en su cara, en su cutre vestido de Venca. El importe de mi rabia, cargada ahora en el filo del cuchillo que desde hace tantos meses quiero liberar. La rabia, como semen condensado en mis entrañas, engendrando el odio, oprimiéndome el útero hasta que el dolor me haga caer de rodillas en el suelo infecto de colillas y toda la porquería que muestra lo que en realidad son esas sonrisas falsas manchadas de ginebra. Mi boca expele grumos de desagravio salidos no tanto de mi estómago como del corazón. He desaparecido del espejo, me has perdido el rastro, y mientras tanto mancho con mis purgas los tacones de aguja que esconden heridas, dolor y sangre coagulada en ampollas de top models de barrio. Mis ojos rojos llenos de lágrimas nacidas de la náusea y mis labios, rojos y dilatados como un coño excitado, te encuentran sobre mí, fingiendo una preocupación que ni siquiera tu estúpida putita del tres al cuarto se cree. Y tu amigo, presuntuoso y arrogante, me tiende la mano cuando realmente hubiera preferido ponerme un billete en el canalillo esperando un polvo decadente como agradecimiento. Por mi parte, por mi parto, un aborto exprimido por la contracción de mi útero. El dolor es grande, pero no tanto por el estado de mis entrañas como por la humillación que ahora siento, y el instinto me obliga a liberar el cuchillo hacia su mano, creando como arte un orificio en la palma, un grito bajo el sudor que brilla en su estúpido bigote. En los estúpidos pechos sobrealimentados de esperma de tu rubia oxigenada.
Y como Patti Smith me abro las venas
y te digo, come on darling, eat**.

* Dead for you, Najwajean.
** Summer Canibals, Patti Smith

Dice la patronal...

Vara en uno de sus lugares habituales de trabajo
preparado para combatir a la patronal...


El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz, ha indicado que la patronal apoya todas la propuestas que la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) presentó, para afrontar la actual crisis económica y que incluía un 'contrato anticrisis' con un coste del despido de 20 días frente a los 45 actuales.
Según Díaz Ferrán, la CEOE comparte "la totalidad" de las medidas propuestas por la CEIM y ve "absolutamente necesario" abaratar el despido, ya que todo va encaminado a "mejorar la competitividad de las empresas y los contratos con los trabajadores".


tomado de:



Digo yo... por qué no despedimos a la puta patronal y repartimos el dinero entre trabajadores y parados?
Ah... vale... que esto es una gilipollez...
vale... vale...
¿aún no os habéis dado cuenta de qué va toda esta mierda de la crisis?

Monday, March 02, 2009

Domenica Niehoff... adiós a esa prostituta tan querida.


Alemania despide a su más ilustre y combativa prostituta
• Domenica Niehoff,de 63 años, encabezó la lucha por los derechos de sus compañeras


MAURICIO BERNAL
BARCELONA
Domenica Niehoff: 120 de pecho. Y le encantaba enseñarlos. Aquellos escotes, más que generosos, eran altruistas, dadivosos; pura dinamita en las fotos. Era la prostituta más famosa de Alemania y hace unos días murió en un hospital de Hamburgo, la ciudad donde hace 20 años acarició el esplendor. "Lo he tenido todo. Hombres de todo tipo. Los que se quejaban, los que rogaban, los que exigían, los malos. Educados, dulces, ricos, pobres, jóvenes y viejos. No sé qué falta en la lista", declaró hace un año, en una de las últimas entrevistas que concedió. Tenía 63 años. Sus enormes senos vuelven a salir en todas partes, quizá por última vez.
En su historia hay sexo a raudales, pero también hay robos, suicidios, pistolas humeantes, un padre maltratador. Era una niña cuando su madre escapó de los abusos de su marido, y sin recursos ni estudios, desesperada, se dedicó a perpetrar pequeños robos; al poco tiempo ya estaba en la cárcel, y Domenica, con su hermano, en un orfanato católico. Unos años más tarde, a los 17, tuvo el primer contacto con el mundo que la haría famosa. Conoció al due-
ño de un burdel. Se enamoró. Se ca-
só. Diez años de matrimonio. Hasta que un día el marido se pegó un tiro en la cabeza. Ella estaba delante.
"Mi primer marido se disparó en mi presencia --recordó, años más tarde--. Eso me convirtió en una persona sin techo, alguien que quería hacer dinero de forma rápida. Todavía espero el dinero, y todavía no llega".

MENSAJE CON PINTALABIOS
La mayor parte de los alemanes nacidos entre los años 60 y 70 recuerdan la (difícil de olvidar) portada del (fácil de olvidar) sencillo Bum Bum. El grupo Trio, poco conocido fuera de Alemania, obtuvo un notorio éxito en 1982 con la canción Da, da, da, y un año más tarde sus integrantes intentaron repetir la fórmula: Bum Bum. La que hacía inolvidable la portada era Do-
menica Niehoff. Y en concreto sus pechos: allí estaban, en toda su exuberancia, rebosando un frágil escote blanco, cada uno de esos gigantes decorado con un Bum que había trazado la punta de un pintalabios. La portada, en virtud de las normas de protección de la juventud, estuvo a punto de ser censurada, lo que, por supuesto, aumentó su popularidad.
Para entonces Niehoff ya era sobradamente conocida. Después del suicidio de su marido había salido a hacer la calle; había obtenido un sitio en el Palais d'Amour, un vasto burdel del barrio rojo de Hamburgo en cuya sede sobreviven ahora estrafalarios locales de porno barato; y había, finalmente, levantado su pequeño imperio, su local propio, un lugar donde imperaban sus reglas y donde con los años se convirtió en una dómina de referencia. Era famosa, sí, pero no era aún la prostituta más famosa, aquella cuya muerte haría correr la tinta. Eso no lo logró con el látigo. Lo logró con la boca.

ESTRELLA DE TELEVISIÓN
Su boca, ese instrumento que probablemente se había revelado ya como un arma en el Palais d'Amour, fue transformándose en la más fecunda fuente de reivindicaciones del mundo de las prostitutas alemanas. Si la muerte de Niehoff es noticia, no es tanto por su fama como prostituta --no sería la primera-- ni por sus senos descomunales --de esos hay muchos--, sino por la batalla que a comienzos de los 80 empezó a librar a favor de legalizar la prostitución. Su presencia en los platós de televisión se volvió habitual. La quería el público, la querían las cámaras, las prostitutas. El tema estaba en la calle, y con eso había logrado algo. Mucho.
"He logrado que se hable de la prostitución --dijo--, que las chicas se atrevan a decir: he estado en este mundo, pero ahora quiero dejarlo".
El personaje en que se convirtió Domenica Niehoff tuvo un largo --y muy divertido, según confesó una vez--, coqueteo con el mundo de los artistas. Le gustaba. Lo disfrutaba. Actuó en un par de películas. Hay un documental sobre su vida, firmado por Peter Kern, y un álbum que nueve dibujantes de cómic le dedicaron en 1993. El escritor Wolf Wondratschek le dedicó un poema. La prostituta más famosa de Alemania dejó el oficio en 1990, y desde entonces trabajó en proyectos sociales a favor de sus compañeras. Y en 1997 paró. Y dijo lo siguiente: "No aguanto más. Más de media docena de chicas se me han muerto por sobredosis y sida, y otra fue asesinada. Se aguanta con 35, pero no con 52".

tomado de:

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=589825&idseccio_PK=1021&h=

Sunday, March 01, 2009

Blossom Dearie canta para mí...


CHEMA GARCÍA MARTÍNEZ 12/02/2009


A Blossom Dearie se la conocía por varias cosas: su voz de ratita, "de una delicada ingenuidad" (Christian Tarting); sus cortes de pelo; su forma de "contar" las canciones que no se parecía a la de ningún otro cantante conocido. Kylie Minogue la tuvo como su cantante favorita, un hecho lo suficientemente insólito como para mover a la reflexión. Y no fue sólo la estrella del pop australiana. Para ser una "cantante de culto", Dearie contaba con una numerosa corte de seguidores que la seguían allá donde asomaba sus delicadas narices. Gracias a ello, pudo ganarse la vida actuando en los más refinados y caros night clubs de Londres y Nueva York. Su última actuación tuvo lugar hace dos años, en el extinto Danny's Skylight Room de Manhattan. Blossom Dearie falleció el pasado sábado, en su apartamento del Greenwich Village, debido a "causas naturales". Tenía 82 años.
La intérprete de Teach me tonight había nacido en la localidad de East Dirham, Nueva York, el 28 de abril de 1925. De niña estudió piano clásico hasta que, llegada a la adolescencia, decidió pasarse al jazz. Dave Lambert -de Lambert, Hendricks & Ross- la introdujo en el mundo musical neoyorquino. Dearie dio sus primeros pasos como chica de conjunto con los Blue Flames de Woody Herman y los Blue Reys de Alvino Rey. Se cuenta que fue entonces cuando pudo escuchar al pianista Erroll Garner acompañando a la cantante Hugh Shannon, lo que le serviría de inspiración para su propio one woman show como pianista y cantante.
Dearie era una habitual de los clubes del Greenwich Village cuando Nicole Barclay le invitó a visitar París. Allí conocería a su primer marido, el saxofonista y flautista Bobby Jaspar, y formaría un nuevo grupo vocal, los Blue Stars de Paris (más tarde conocidos como The Swingle Singers). Su versión en idioma francés de Lullaby of Birland, en 1954, hizo de ella una celebridad entre los franceses.
En 1956 grabó sus primeros cinco discos para el sello Verve en formación de trío o cuarteto. Coincidiendo con su regreso a Estados Unidos, Johnny Mercer escribió para ella Once upon a summertime, versión de La valse des Lilas, de Michel Legrand, que Dearie llevaría al éxito. En 1962, vio la luz Blossom Dearie Sings Rootin' Songs. El disco fue objeto de una campaña de promoción inhabitual: sólo podía adquirirse en los comercios al precio de un dólar y una prueba de compra de cerveza Hires Root.
En 1966, hizo su primera aparición en el Ronnie Scott's londinense, club del que se convirtió en asidua. En 1974, fundó su propio sello, Daffodil Records. En su primer álbum para la compañía, Blossom Dearie Sings, Dearie revelaba su talento como intérprete y compositora: todo el material es suyo, incluyendo un homenaje a John Lennon, Hey John, con letra de Jim Council.
Las canciones de Blossom Dearie han sido incluidas en la banda sonora de numerosas películas, entre ellas Kissing Jessica Stein, My Life Without Me, The Squid and the Whale y The Adventures of Felix. Dearie colaboró regularmente con Tony Bennett, Bob Dorough, Lyle Lovett...

tomado de:
/Blossom/Dearie/jazz/cabaret/elpepinec/20090212elpepinec_1/Tes

y para escuchar algo de Blossom nada mejor que un fragmento de
la película "Mi vida sin mí", de Isabel Coixet.




Scream Queen

Vanessa Vidal, en Plano Detalle,
de Sergio Blasco.


The term "scream queen" is more specifically used to refer to the "attractive young damsels-in-distress" characters that have appeared in a number of films in the horror genre. Lloyd Kaufman, co-founder of Troma Entertainment, noted that being a scream queen is "more than just crying and having ketchup thrown on you. You not only have to be attractive, but you also have to have a big brain. You have to be frightened, you have to be sad, you have to be romantic." Ryan Stewart, of cinematical.com, has described a scream queen as someone who has "given an impactful, memorable performance in a horror film". Debbie Rochon, often described as a scream queen herself, wrote in an article originally published in GC Magazine that "a true Scream Queen isn't The Perfect Woman. She's sexy, seductive, but most importantly 'attainable' to the average guy. Or so it would seem."
definición tomada de: